HISTORA DE LA NOCHE

A lo largo de sus generaciones

lo hombres erigieron la noche.

En el principio era ceguera y sueño

y espinas que laceran el pie desnudo

y temor de los lobos.

Nunca sabremos quién forjó la palabra

para el intervalo de sombra

que divide los dos crepúsculos;

nunca sabremos en qué siglo fue cifra

del espacio de estrellas.

Otros engendraron el mito.

La hicieron madre de las Parcas tranquilas

que tejen el destino

y le sacrificaban ovejas negras

y el gallo que presagia su fin.

Doces casas le dieron los caldeos;

infinitos mundos, el Pórtico.

Hexámetros latinos la modelaron

y el terror de Pascal.

Luis de León vio en ella la patria

de su alma estremecida.

Ahora la sentimos inagotable

como un antiguo vino

y nadie puede contemplarla sin vértigo

y el tiempo la ha cargado de eternidad.

Y pensar que no existiría

sin esos tenues instrumentos, los ojos.

Borges (La rosa profunda, 1975)

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